En concreto, los investigadores han descubierto que los genes COX2 Y HB-EGF, que ya se sabía que están directamente implicados en la movilidad y capacidad de invasión de las células cancerígenas, sirven también de "intermediadores" en el mecanismo de propagación del cáncer desde el pecho hasta el cerebro.
Además, se han dado cuenta de que un tercer gen, conocido como ST6GALNAC5, es el que da a las células enfermas del cáncer de mama la capacidad de abandonar el sistema circulatorio e incluso atravesar la barrera hematoencefálica.
Esa barrera es una membrana que existe entre los vasos sanguíneos y el sistema nervioso central y que sirve precisamente para impedir que muchas sustancias tóxicas lleguen al cerebro.
La metástasis del cáncer de mama al cerebro ocurre normalmente años después de que se haya extirpado un tumor del pecho.
Notaron que el gen ST6GALNAC5, que normalmente sólo se activa en el tejido cerebral, provocaba una reacción química que crea una capa protectora sobre las células del cáncer de mama y les permite atravesar la frontera que separa la sangre del cerebro.
Ello quiere decir que las células cancerígenas utilizan la protección que les ofrece ese gen específico del cerebro para infiltrarse.
La metástasis es responsable de la mayor parte de las muertes por cáncer y ocurre cuando las células tumorales adquieren la habilidad de escapar de su localización original e invadir otro órgano sano del cuerpo.
Se da la circunstancia de que la incidencia de metástasis en el cerebro está en aumento, debido a la resistencia que desarrolla el cuerpo humano a los tratamientos que son efectivos para evitar la propagación por otros órganos.
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